Hipania sueña y desafía también
Hipania se abre como instituto de enseñanza y ¿eso qué significa?... Bueno, no somos una institución entre muros como muchas otras, no tenemos aún un claustro de profesores, si es que al equipo o conjunto de maestros que realicen su trabajo a distancia y con recursos de Internet se le puede seguir llamando así. Hipania es un hoy cuando se redacta este artículo un proyecto de institución que está solamente soñado, románticamente, dirán unos, pero su creador se lo cree, porque nada se puede hacer, ningún sueño realizarse, si no está primero en nuestra imaginación.
Ahora les hablo personalmente. Cuando empecé a realizar esta parte soñada de mi sueño puse los pies en el suelo, pero no pude bajar la cabeza de las nubes. Muchas cosas hablan en contra del proyecto: mi poca “solidez” económica para algo tan grande, el tamaño de la empresa para una persona que sus mayores habilidades son como docente, el tiempo ¡ay el tiempo! Pues éste es escaso porque gran parte del día la dedico a la sobrevivencia, los hackers y los demás destructores en Internet, la cantidad de temas a tratar, mucho de ellos nuevos para mí y la mediocridad de algunos que aparezcan en el camino ¡ah, en esa no voy a pensar! Soy irremediablemente quijotesco y en lo único que no estoy de acuerdo con José Ingenieros es en que El Manco de Lepanto se equivocó al concebir a su personaje como un viejo, pues cuento 61 y creo que es la edad justa para enderezar entuertos. No importan los valladares, ni los molinos de viento que como gigantes se atraviesen en mi camino sin mancha. Me declaro ya el Caballero de Leones y creo que no tendré que declararme nunca el de la Triste Figura. Caminos al andar es lo que hay que hacer para que esta humanidad realmente avance y esas veredas son por las que quiere avanzar Hipania.
Como instituto de enseñanza irá creciendo hasta tener su equipo ¿cuánto vamos a tardar? Realmente no lo sé y este proyecto ni se ha planificado como modelo matemático ni sigue la ruta crítica. Es tan natural y de inspiración como usted que abrió este artículo posiblemente por curiosidad o como yo que sigo la corriente inspirativa y después voy rectificando según el método de simple inspección que no el del ensayo y error. Es una manera holística de hacer ciencia, y ya eso se conoce desde hace mucho tiempo.
¿Que para esto hay que ser sabio? No me atribuyo tal calificativo, sino que confío en la reserva cognitiva acumulada en la ya larga vida y en mi mejor cualidad moral: lucho hasta la muerte por todo lo que quiero. Pero con eso no basta, entonces ¿qué? Bueno, rectificar y rectificar, porque la corrección es la principal fuente del perfeccionamiento. Pero eso no basta, entonces ¿qué? Hay que seguir estudiando, investigando y oyendo a los que saben más que uno y sobre todo volver a soñar cada día porque los sueños son quienes hacen todas esas cosas, son el motor impulsor.
Para el instituto de enseñanza ya vamos a necesitar la participación de los lectores. Para ello hemos pensado en la carrera básica. Esta es la de comunicación online, lo cual guarda cierta analogía con el periodismo, pero, a mi juicio es mucho más amplia. Pero ¿puede hacerse una carrera en un sitio que comienza y que no tiene un patrimonio ni financiero ni comunicativo aún? Por supuesto que sí, y no es con el voluntarismo a ciega. Para ello funcionaremos en forma de cooperativa y todos iremos aprendiendo mientras creamos esos necesarios patrimonios. He ahí cuando Hipania dejará de ser personal para convertirse en colectiva.
De manera que el crecimiento será así: De Hipania a Cooperativa Hipania y de ahí a Instituto de Enseñanza Hipania, sin dejar de ser cooperativa. Si para hacer la carrera básica se deben hacer tareas prácticas estas producciones intelectuales pueden agregarse al patrimonio intelectual, para entonces colectivo, de este portal y hacerlo crecer. Con el crecimiento y con la valoración de este sitio pues podremos lograr muchas cosas necesarias para alcanzar el estatus soñado y oficializarlo. La cuasi estrategia es clara, aunque parezca una quimera a los ojos de los que no son capaces de soñar. Todo aquel que se agregue a Hipania lo hará solamente como parte de su crecimiento en estos lares, pero ya podrá ir pensando en sus propios sueños o proyecto de vida. No es necesario desgastarse ni emplear grandes fondos de tiempo, con ser persistente y continuado basta. El ejercicio hace al oficio. Teorías y prácticas no nos faltarán.
Tenemos también otras formas de crecimiento para lograr el patrimonio intelectual de este portal. Uno de ellos es La Editorial Hipania, un desafío a los mecanismos de publicación que se ha creado ajenos a ciertos oportunismos que con las auto publicaciones ciertas y vergonzosas editoriales han implantado. Muchas personas podrán ver sus obras publicadas mediante un permanente taller de creación literaria online. Sólo le pedimos algo a los escritores, ya sean noveles, o que habiendo publicado ya, quieran contribuir y es que vayan creando sus libros por entregas en nuestro sitio. Las correcciones y consejos se la garantizaremos.
Nuestro sitio no podrá vivir sin ciertas atracciones, pero no queremos caer en el hoyo negro de lo superfluo. Crearemos algunos espacios participativos populares, pero sin la superficialidad de ganarnos solamente la popularidad. Serán espacios donde Hipania tenga la identidad de una misión de unión de los pueblos buscando las grandes metas de la humanidad para la que está diseñada la raza, aunque todavía nos estemos matando los unos a los otros en este mundo. Queremos ser una vía de realización humana para aquellos que como este web máster un día no pudieron bajar su cabeza de las nubes.
Hipania los saluda calurosamente a todos y los invita a participar de este el más desafiantes de los proyectos, destinado a un mundo mejor, a la paz y la comprensión de todos, con amor verdadero.