La personalidad
La personalidad, como concepto psicológico, se refiere a las características espirituales del humano como individualidad psicológica. Esto quiere decir que cada una de las personas normales, psíquicamente hablando, es una e irrepetible en el tiempo y en el espacio. Usted y yo no tenemos pares, ni lo hemos tenido ni lo tendremos jamás. También habla a favor de la imposibilidad de transferirse. A pesar de que la mayoría de los rasgos psicológicos del individuo tienen un carácter histórico social y están condicionados por el medio general donde se formó da como resultado características espirituales que sellan su singularidad. El hecho de que los individuos sean biológicamente únicos e irrepetibles más el hecho de que el espacio físico de cada uno no pueda ser ocupado por otra persona hablan a favor de reflejar de modo particular las influencias de lo social en lo individual.
No se nace con personalidad, sino que se forma en el largo proceso del crecimiento humano. El niño va adquiriendo los rasgos y en la adolescencia los hace crecer para ser plenos en la adultez. El concepto personalidad es estricto de la psicología humana, aunque en sentido figurado sea aplicado a ciertos animales superiores para referirse rasgos individuales de su psiquismo. Para hablar de personalidad de alguien debiéramos tener en cuenta algunos rasgos necesarios como su autoconciencia y auto identificación. Después se deben tener en cuenta el carácter.
La psicología para poder estudiar la espiritualidad del hombre debe partir de las invariantes, o sea lo que es común todos. Para esto se apoya en las abstracciones científicas, en los conceptos y en las generalizaciones. A partir de ahí conviene en determinar lo singular de cada personalidad. La psicología de la personalidad es unas de las especialidades teóricas de esta ciencia. Pero aun no es de las más avanzadas por el carácter abierto de esta, pues siempre está creciendo y recibiendo influencias aunque mantenga sus rasgos singulares.