31. Prepárense para hacer un largo viaje por tierra en el cual yo los guiaré todos los días

02.03.2016 18:18

 

 

Según las tradiciones de la sagrada tribu del padre Almansa era la fecha de la llegada a tierra firme y era día de dar gracias a Dios. Así lo había anunciado el calendarista de la Iglesia que era el apóstol Santiago. Desde hacía tiempo la gente esperaba estos días porque los asentamientos se reunían en el poblado capital y había un gran areíto. Ahora la noticia de que el Mesías ya había llegado y que el Arcángel Gabriel se casaría con una linda doncella escogida entre las muchachas de su pueblo hacía que la gente tuviera mucho más deseos de festejar.

De acuerdo con las órdenes del Padre Porfirio El apóstol Pedro y la bella Luz del Este tendrían que llegar tarde al poblado capital pues el Arcángel Gabriel había pedido conversar con ella a través del radio intercomunicador, todos los demás aguardarían en el poblado. Después del discípulo predilecto del jefe de aquella comunidad era la joven novia la otra persona con derechos a hablar con el ángel. Para los demás estaba terminantemente prohibido seguir a Pedro o ir a la colina y la gente obedecía pues querían tener el derecho a ver al Mesías el cual podía perderse por cualquier pecado aunque fuera muy pequeño.

Pedro y Luz del Este llegaron hasta el lugar donde estaba el radio. Él le puso una carga de pila sin usar recientemente lanzada y llamó apretando el botón que dice call varias veces y no hubo respuesta. Insistió muchísimo y durante más de una hora hasta que ambos  entristecieron. Ya cansado él y ella casi llorando oyeron que el radio dijo:

–Pedro, Pedro ¿está usted ahí?

–El apóstol Pedro se abalanzó sobre el radio y respondió.

–Sí, ángel Gabriel y he traído a Luz del Este como usted pidió.

– ¡Qué bueno porque ardo en deseos de hablar con ella!

Pedro le hizo señas a Luz y esta se acercó al radio intercomunicador.

– ¿Me oye bella Luz del Este?

–Sí –respondió Luz con mucha timidez.

–Sepa usted que es la mujer que quiero para que sea mi esposa y me acompañe  en esta soledad. Pero debo hacerle la pregunta ¿Cree que pueda amarme con todo su corazón siempre y delante de Dios?

Luz temblaba de nerviosismo y sólo pudo decir:

–Sí

–Pues quiero que venga a vivir conmigo. Debe pedir permiso a sus padres para eso. También quiero que vengan Pedro y su novia y fundaremos una nueva tribu. Digo si mi amigo y su novia quieren ¿Qué piensa usted de eso?

Ya Luz del Este iba perdiendo el miedo y se sentía más segura.

–Lo que usted pida será cumplido. Es una gracia de Dios que usted se haya fijado en esta servidora del Hijo de nuestro Padre Celestial. Seré fiel y me esforzaré por ser digna de usted siempre porque yo también quiero ver al Mesías.

– ¿Cuándo creen ustedes que llegue el Mesías?

–No sabemos señor. Usted está más cercano a él y nos ha traído la señal.

Ángel Gabriel hizo silencio por un momento, pues, se dio cuenta de que su pregunta había caído en un precipicio de la conversación. Creyó oportuno ir desenredando la madeja.

– ¿De qué señal hablan ustedes? ¿Qué señal les he traído yo?

Luz era una de las doncellas más instruidas de aquella comunidad. Ella se confesaba siempre y estaba al día de todos los acontecimientos de la iglesia. Conocía además la tradición.

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–Señor, usted nos ha traído la noticia más importante que la Sagrada Tribu del Padre Almansa ha recibido en casi 500 años. Hoy es el día de celebración de la llegada a tierra firme de nuestro pueblo después de huir de la esclavitud de los españoles. Hoy escogió usted hablar conmigo y según entiendo me está pidiendo en matrimonio a la manera que sólo los ángeles pueden hacerlo.

–Correcto, la estoy pidiendo en matrimonio pero ¿qué señal le he traído yo que no sea la señal del radio?

La doncella más bella y pura de la tribu se sintió examinada por el Ángel para ver si era digna de él. Como que no quería perderse la oportunidad de casarse con un ser de otra dimensión humana respondió con respuesta que creía única y acertada:

–La segunda llegada del Mesías a la tierra señor.

Jesús al fin terminó de comprender. Ahora sí las cosas estaban claras para él. Pero no sabía qué decir. Tenía miedo de mentir pues eso le había enseñado la madre y tenía miedo de perder la novia. Así que después de reflexionar brevemente decidió pecar por omisión lo cual creía que era  un pecado menor:

–En realidad no sé dónde está el Mesías pero te prometo que lo buscaremos hasta encontrarlo.

A pesar de que el joven enamorado estaba consciente de que manipulaba la situación era veraz en lo que decía.

La muchacha que ya había perdido toda timidez dijo desenfadada:

–Y yo me iría con usted por la tierra y por los aires hasta cualquier lugar del mundo hasta encontrar a nuestro salvador.

– ¿Quiere decir con eso que acepta mi propuesta de matrimonio? –Ángel sabía que estaba aceptado pero necesitaba confirmarlo una vez más.

–Debajo de este cielo de Dios y ante la mirada de Él lo acepto señor.

Entonces Ángel se dirigió al apóstol:

–Pedro ¿Acepta usted venir con su novia a fundar una nueva tribu aquí donde yo vivo y a buscar al Mesías dondequiera que estuviera?

–Lo acepto señor.

–Bien, hoy es un día muy feliz para mí. Prepárense para hacer un largo viaje por tierra en el cual yo lo guiaré todos los días. Esperen que yo haga algunos vuelos para trazar el camino. Deben protegerse de las fieras. Yo le tiraré alimentos pero pueden traer algunas cosas y recipientes para agua. Serán unos cuantos días de camino. Yo estaré pasando sobre ustedes y ustedes pondrán la bandera blanca sobre la copa de los árboles para saber donde acampan.

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